Home » Internacionalización

Clase media en Latinoamérica: Cambios, efectos y oportunidades

4 Marzo 2009 Sin comentarios

La situación:

América LatinaAmérica Latina es todavía la región más inequitativa del mundo. A pesar de que su renta per cápita se sitúa por encima de la de África, India o China, grandes fortunas conviven junto a enormes bolsas de pobreza, con mayor desigualdad que en ninguna otra parte del mundo. El análisis de la información proporcionada por el Banco Mundial, muestra que el decil más rico de la población de América Latina atesora el 48% del ingreso total, mientras que el decil más pobre sólo recibe el 1,6%. En contraposición a estas cifras, en las naciones industrializadas los datos se sitúan en el 29,1% y 2,5% respectivamente. Usando el índice de Gini, podemos observar (eliminado: ver) que desde la década de los setenta hasta la de los noventa, la desigualdad en América Latina y el Caribe fue superior en 10 puntos respecto de Asia; en 17,5 puntos respecto a la media de la OCDE y en 20,4 puntos respecto de Europa oriental. Los datos a día de hoy muestran que la inequidad en el país menos desigual de la región es superior respecto al país más desigual de Europa.

Pero desde los 90 se está reduciendo pobreza y desigualdad. Pese a lo negativo de la foto fija, hay que destacar que la tendencia es positiva: tanto el porcentaje de la población situado por debajo de la línea de la pobreza como el de población en situación de pobreza extrema han disminuido. Si bien es cierto que algunos países con relativa igualdad, como Argentina o Uruguay, han experimentado aumentos en la desigualdad, por el contrario, Brasil, históricamente el país con mayor desigualdad de la región, experimentó una significativa mejora, al igual que México, país que parece haber mejorado su situación. La tendencia general es positiva y podría seguir siéndolo debido a varios factores de cambio que se exponen a continuación.

Los cambios

Reformas institucionales. El número de conflictos armados ha disminuido en una forma muy drástica desde los años 80, y no es casualidad que Costa Rica, que aventaja bastante en equidad a sus vecinos centroamericanos, sea el único país de la zona desmilitarizado y sin conflictos armados. La democracia se ha extendido en el continente como nunca antes, hay procesos abiertos de integración económica y comercial, reformas económicas y cada vez más atención hacia las pequeñas y medianas empresas nacionales. Los gobiernos de diferentes signos están encarando el problema de la pobreza, quizá no de la manera más decidida y efectiva posible pero sí con avances. Programas como “Oportunidades” o el “Seguro Popular” de México, o el “Programa Nacional de Bolsa Escola” y el “Programa Bolsa Alimentação,” de Brasil empezaron a dar importantes frutos desde inicios de esta década, proporcionando ayuda efectiva a las familias pobres a financiar los costes de nutrición, educación y de salud. Los resultados de estos programas han sido muy prometedores, al igual que otros similares en países de América Central y corroboran que es posible romper la larga historia de desigualdades que azota a América Latina.

Acceso a información y comunicación. La tecnología a bajo coste ha permitido extender la información y la comunicación. El número de teléfonos móviles triplica y cuadriplica el de líneas fijas (120 millones de móviles en Brasil, o 70 millones en México), llegando a dos de cada tres personas. Por otra parte, el acceso a Internet, sobre todo en los más jóvenes, sitúa el número de internautas en muchos países latinoamericanos en porcentajes cercanos a las europeos. Ya hay 50 millones de internautas en Brasil (más que en cualquier país de Europa) y cerca de 25 en México (país de habla hispana con más internautas). Con tales masas críticas no sólo hay audiencia, sino también generación de contenido y posibilidades de negocio. Más formación, e información, mejor preparación profesional y para los negocios, más capacidad de conocer y exigir mejoras, mayor contacto real con el resto del mundo, entre lo rural y lo urbano y también entre diferentes estratos de una sociedad cada vez más abierta.

Demografía. Tomando el ejemplo de México, si bien desde 1970 la población se ha más que duplicado, con unos de 110 millones de habitantes en la actualidad, si bien, lo cierto es que las tasas medias anuales de crecimiento (TMAC) han ido disminuyendo paulatinamente a lo largo de estos años. Así vemos que entre 1960 y 1970 la TMAC fue de 3,4 entre 1970 y 1990 esa misma tasa bajó a 2,6 entre 1990 y 1995 el mismo indicador continuó a la baja ubicándose en 2,0 para cerrar en el quinquenio 1995-2000 en una TMAC de 1,6. y estar actualmente en 1,15. Las proyecciones prevén que el dinamismo seguirá siendo decreciente y la población alcanzará un máximo de unos 125 millones para estancarse en el 2040. Los cambios en la dinámica de la población irán acompañados de una transformación en la estructura por edad y consecuentemente en la relación de dependencia. En términos absolutos la población más joven (0-14 años de edad) pasará de 32,5 a 20,5 millones de personas en este periodo, con las implicaciones positivas sobre la educación que se derivan, además el grupo en edad activa (15-64) aumentará por lo que se plantea un incremento en la tasa de población activa que puede llevar a una mejor situación económica por parte de las familias. 

 

Las consecuencias

Aparición de la clase media como sector predominante. Por primera vez en la historia de Brasil, la clase media supera la mitad de la población económicamente activa. Esto ocurre tanto en las regiones metropolitanas de Brasil, como en el interior de los 27 estados, donde florecen ciudades más pequeñas con alto nivel de vida. Esa alta movilidad social, provoca posibilidades de ascender en la sociedad generan mayor productividad al llevar a la gente a esforzarse para acceder a la vivienda, la educación y a la salud, pero también al coche, los electrodomésticos, la televisión, PC, mejores muebles, mejor ropa…

Cambios en los esquemas de demanda y de precios. Mientras que los estratos de ingresos altos presentan demandas inelásticas sobre la mayoría de los bienes y servicios (es decir siguen consumiendo aunque el precio sea más elevado porque casi todo se considera necesario), los estratos de rentas más bajas sustituyen o eliminan gran cantidad de productos de su cesta de consumo si son más caros y tienen muchos menor rango de productos entre sus “básicos”. ¿Qué pasa con los bienes que no cubren necesidades básicas pero que en los países industrializados se convierten en masivos? Un ejemplo sería la electrónica de consumo, pues bien, en ese mercado podemos observar que mientras en Japón, Europa o Estados Unidos los precios son bajos para llegar al mayor público posible y optimizar así el beneficio, en Latinoamérica la estrategia suele ser diferente, ya que prácticamente ningún “pobre” va a acceder a un determinado reproductor digital de música o una consola de videojuegos, mientras que todos los “ricos” van a comprar estos artículos independientemente del precio y, por tanto, éste siempre es superior que en Estados Unidos. La aparición de la clase media puede cambiar toda esta situación.

Aparición de nuevos productos y servicios masivos. Además de que se generalicen muchos productos de consumo masivo, pueden aparecer nuevos servicios que no tenían masa crítica para estar presentes anteriormente. En definitiva, que estos cambios pueden no sólo provocar que la Wii de Nintendo o la ropa de Zara dejen de tener precios mayores a los de Estados Unidos o Europa sino que, siguiendo con el ejemplo de marcas concretas, puede provocar que Ikea (que no está presente en la región) decida instalarse en México D.F. o Río de Janeiro. Otro ejemplo de este tipo de cambios y que ya está empezando a materializarse es el de la oferta de viajes low cost y el fomento del turismo interno. Esto tiene mucho que ver con los efectos anteriores, cambios en los esquemas de demanda y de precios que provocan la aparición de nuevos servicios y el intercambio salario-ocio que posibilita la aparición del turismo interno.

Salarios, ocio y productividad. Un fenómeno observable en Latinoamérica en gran parte de los sectores (agropecuarios, artesanos, comerciales…), es la baja tasa de productividad de sus trabajadores, los empleados están muchas horas en sus puestos aunque con muy baja productividad. Por parte de las empresas, costes laborales muy bajos provocan ausencia de innovación, cambio o mejora. Por parte de trabajadores de bajos ingresos, el tiempo de ocio no es valorado de igual forma y se produce el efecto de, “como no hay otra cosa que hacer”, estar muchas horas en el trabajo aunque sea de forma muy poco productiva. La aparición de la clase media lleva asociada para muchos sectores laborales una mayor relación del ocio con el consumo y de la necesidad de empezar a elegir entre horas de trabajo y horas de consumo en ocio. El efecto inmediato es que hay una preferencia por trabajar menos horas pero mejor, buscando el mayor rendimiento posible de esas horas. Además, una mejor formación (e información y comunicación) puede provocar una mayor movilidad hacia sectores más productivos. En paralelo, una reducción relativa de la disponibilidad de jóvenes trabajadores (debido a la transformación demográfica) puede acelerar el cambio hacia la calidad del trabajo frente a la cantidad y forzar la innovación, la inversión y el incremento de salarios a cambio de mayor productividad.

Calidad, garantías y formalidad. Una economía en la que la clase media es la predominante, presiona por una mayor calidad en productos y servicios, también por mayores garantías en los mismos, controles sanitarios, de seguridad, etc. Todo esto puede provocar un cambio en la informalidad de muchos negocios de América Latina, que junto a la necesidad de ofrecer mejores prestaciones a los trabajadores, expuesta en el punto anterior, puede llevar a una modernización, una inclusión en el sistema legal y de hacienda pública, así como a mejoras en la gestión y en la introducción de innovación en los negocios.

Presión por mejores bienes públicos. Una mayor contribución a los ingresos del estado, vía impuestos por parte de particulares y empresas, implicará de igual forma pide mayor calidad en los bienes y servicios públicos, la educación, la sanidad, las infraestructuras, que pueden ayudar a afianzar y consolidar todo el proceso de modernización social en Latinoamérica. Una sociedad formada mayoritariamente por clase media será también más propensa a exigir transparencia en la gestión de los asuntos públicos y de las empresas, seguridad de los contratos y derechos de propiedad, todos estos factores característicos de un mejor clima para la inversión

Las oportunidades

En conclusión, varios países de Latinoamérica (los más grandes y poblados entre ellos) están llegando a un punto donde la clase media va a convertirse en la de mayor poder económico, político y social, eso va a dar lugar a grandes cambios, también en el consumo y en los negocios. Las empresas, entre ellas las españolas, deberían innovar para aprovechar estos cambios en su beneficio.
 
Es posible que la crisis económica actual sea un cambio de paso necesario, un reajuste entre la fase de emergencia de nuevas potencias y la siguiente fase expansionista provocada por el consumo de las clases medias de China, de India y también de Latinoamérica, una oportunidad que habría que aprovechar.

Eduardo Albalá
Director de Barrabes América
info@barrabes.com

Deja tu comentario

Añade tu comentario o haz trackback desde tu web. También puedes suscribirte a loa comentarios mediante RSS.

Sé amable. Sé claro. No desvíes el tema. No hagas spam.